Washington señala a Cuba como instigador de una supuesta ola de terrorismo de izquierda en EE.UU.
El gobierno estadounidense ha emitido acusaciones formales contra las autoridades cubanas, señalándolas como facilitadoras de una ola de actividades catalogadas como "terrorismo de izquierda" que ha sacudido diversas ciudades del país en las últimas semanas. Según Washington, se han detectado vínculos que sugieren un respaldo logístico y político desde la isla hacia grupos radicales internos, una denuncia que amenaza con escalar drásticamente las ya tensas relaciones diplomáticas entre ambos gobiernos y que ha colocado a la inteligencia estadounidense en estado de alerta máxima para identificar y desarticular estas supuestas redes de influencia extranjera.
La Casa Blanca ha dejado claro que no tolerará injerencias que comprometan la seguridad nacional ni el orden interno, advirtiendo que tomará medidas contundentes para neutralizar cualquier acción que busque desestabilizar la paz pública. Por su parte, la comunidad internacional observa con preocupación cómo estas declaraciones abren un nuevo frente de confrontación en el hemisferio, complicando cualquier intento de diálogo y elevando el riesgo de nuevas sanciones y represalias que podrían impactar profundamente la estabilidad regional en el corto plazo.


