Tensión en Ankara: Denuncian censura de la OTAN tras vetar a periodistas críticos en la próxima cumbre
A menos de dos semanas de la cumbre de la OTAN, que se celebrará en Ankara el 7 y 8 de julio de 2026, una ola de indignación recorre el gremio periodístico en Turquía. Decenas de reporteros y diversos medios de comunicación han denunciado que la Alianza Atlántica les ha denegado la acreditación para cubrir el encuentro, dejando fuera a gran parte de la prensa independiente y crítica con el gobierno del presidente Recep Tayyip Erdoğan.
¿Qué está ocurriendo?
La negativa ha llegado a través de correos electrónicos automatizados enviados por el equipo de acreditaciones de la OTAN. Los mensajes, escuetos y sin explicaciones, notifican que las solicitudes "no pueden ser aprobadas en esta ocasión" y subrayan que la decisión es "definitiva". Entre los medios afectados se encuentran cabeceras de larga trayectoria y gran influencia, como el diario Cumhuriyet, Halk TV, Sözcü, T24 y Medyascope, entre otros.
El cruce de responsabilidades
La situación ha puesto a la OTAN en una posición incómoda. Ante las críticas, la portavoz de la Alianza, Allison Hart, señaló que para los eventos de esta magnitud, la organización se apoya en las autoridades del país anfitrión para realizar las evaluaciones de seguridad y gestión de los medios locales.
Por su parte, las asociaciones de periodistas turcos, como la Asociación de Periodistas Progresistas (ÇGD), sostienen que la realidad es evidente: el gobierno turco ha aprovechado la organización de la cumbre para exportar su política de control de medios a un escenario internacional. Denuncian que Ankara ha filtrado las listas de periodistas, vetando a aquellos cuyas líneas editoriales resultan incómodas para el ejecutivo.
Un golpe a la libertad de prensa
Organizaciones internacionales de derechos humanos, incluyendo a Human Rights Watch (HRW) y Reporteros sin Fronteras (RSF), han condenado enérgicamente esta medida. Emma Sinclair-Webb, responsable de HRW para Europa y Asia Central, instó a la OTAN a "afrontar la realidad" de la situación democrática en Turquía, advirtiendo que, al ceder el control de las acreditaciones a un gobierno conocido por sus restricciones a la prensa, la Alianza está vulnerando sus propios principios fundacionales de democracia y Estado de derecho.
Contexto de represión previa
Este veto mediático no es un evento aislado, sino que se suma a un clima de creciente restricción en Ankara antes de la cumbre:
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Arrestos masivos: Durante la última semana, las autoridades turcas han detenido a más de 200 personas, incluyendo periodistas y activistas, bajo acusaciones de "vínculos terroristas" que han sido cuestionadas por grupos de derechos humanos.
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Prohibición de protestas: Se ha decretado una prohibición absoluta de marchas o concentraciones públicas en la capital hasta que finalice la cumbre, eliminando cualquier posibilidad de disidencia ciudadana.
Mientras el gobierno turco guarda silencio oficial, el descontento crece entre los profesionales que, tras décadas cubriendo eventos internacionales, ahora se ven impedidos de informar sobre una reunión clave para la seguridad global que ocurre en su propia capital.


