Wilson Pichardo destapa la crisis de mano de obra en fincas y convoca al gobierno a un plan de tecnificación frente a la vulnerabilidad en la frontera
SANTO DOMINGO,RD.- En una reciente entrega del programa Visión RDN, conducido por Ariel Lara bajo la producción de Josefa Díaz, el reconocido médico veterinario y consultor agropecuario Wilson Pichardo ofreció un crudo diagnóstico sobre las debilidades estructurales que padece el aparato productivo nacional. Pichardo advirtió que el sector agropecuario dominicano sufre un peligroso estancamiento debido a la falta de investigación, planificación e innovación tecnológica, lo que ha rezagado al país frente a los modelos de tecnificación implementados a nivel global tras la pandemia. El especialista aclaró la persistente confusión conceptual entre seguridad y soberanía agroalimentaria, subrayando que mientras el territorio nacional cuenta con seguridad al abastecer el consumo local, carece de soberanía real al mantenerse atado a importaciones masivas de rubros esenciales como el arroz, la carne y los lácteos.
Desmitificación de la mano de obra, el motoconcho y la extorsión migratoria
Durante el espacio televisivo, el consultor desmitificó el recurrente argumento empresarial que descalifica la disposición al trabajo del obrero nativo, afirmando categóricamente que el dominicano es un trabajador incansable que simplemente emigra de las fincas hacia el motoconcho u otras labores urbanas en busca de una remuneración digna. Pichardo reveló que la dependencia de la mano de obra del vecino país responde a la falta de incentivos en las zonas rurales, donde la carencia de energía eléctrica, agua potable y caminos vecinales ahuyenta a las nuevas generaciones. Asimismo, denunció que las incursiones de la Dirección General de Migración en las propiedades agrícolas agrícolas suelen estar viciadas por redes de corrupción, donde inspectores exigen peajes económicos de entre 5,000 y 8,000 pesos por cabeza a los hacendados para no repatriar a los braceros de origen haitiano.
El perfil indócil de la herencia de Duvalier y la urgencia de regularización fronteriza
Pichardo, quien acumuló una experiencia laboral de dos años en territorio haitiano, alertó sobre la necesidad de implementar un control estricto y un padrón de identificación biométrica para los jornaleros que laboran en los cultivos de banano, mango y aguacate, advirtiendo que la falta de regulación representa un riesgo crítico de seguridad nacional. El especialista enfatizó que la población proveniente del vecino país arrastra una formación sociocultural compleja moldeada por las secuelas institucionales de la dictadura de François «Papa Doc» Duvalier, caracterizada históricamente por la volatilidad y la desorganización. Al recordar episodios de violencia extrema en el campo dominicano, el analista coincidió con el productor Ariel Lara en que la falta de control fronterizo expone a los productores a situaciones de alta vulnerabilidad personal y operativa en sus propios predios.
El modelo de cooperativización de Nicaragua y el fracaso de la ganadería local
Al analizar la balanza comercial en el marco del acuerdo de libre comercio regional, el experto pecuario calificó como una vergüenza que Nicaragua, disponiendo de una menor infraestructura ganadera que la República Dominicana, lograra exportar más de 750 millones de dólares en carne y lácteos durante el año 2025, frente a los modestos 13.3 millones de dólares alcanzados por el mercado dominicano. Pichardo atribuyó este abismo comercial al éxito del modelo de cooperativización centroamericano, el cual permite a los pequeños productores consolidar volúmenes y exportar de manera sostenida. Criticó el individualismo imperante entre los ganaderos locales y urgió al Ministerio de Agricultura a relanzar de forma agresiva los departamentos de extensión técnica para erradicar las malas prácticas agrícolas que destruyen los invernaderos y provocan plagas devastadoras como el trips.
El desplome porcino por la fiebre africana y el negocio millonario de las importaciones
Finalmente, el productor Ariel Lara y el especialista Wilson Pichardo abordaron el desolador panorama de la porcicultura nacional al cumplirse casi cinco años del brote de Fiebre Porcina Africana (PPA) en julio. Pichardo denunció que las autoridades pecuarias incurrieron en un grave descuido al disipar los fondos de contingencia otorgados por organismos internacionales como la FAO, estimados en 140 millones de dólares, sin lograr controlar ni erradicar la enfermedad del territorio. Reveló que la población de madres reproductoras colapsó drásticamente de 105,000 a tan solo 25,000 cabezas, lo que ha disparado las importaciones de carne de cerdo desde los Estados Unidos a una cifra superior a los 330 millones de dólares anuales. Concluyó con una postura firme y gremial a favor de la erradicación total, proponiendo un sacrificio absoluto del inventario porcino remanente durante un año para sanear las granjas de forma definitiva.


