Complicidad y letras en Toronto: El rey Felipe VI entrega a Margaret Atwood el III Premio Internacional Joan Margarit de Poesía
La antigua capilla de la Victoria University de Toronto se ha convertido en el escenario de un emotivo reencuentro cultural e institucional. En el marco de su viaje oficial a Canadá, el rey Felipe VI de España entregó en mano a la célebre escritora canadiense Margaret Atwood el III Premio Internacional Joan Margarit de Poesía, un galardón que consolida la proyección exterior del recordado poeta catalán y rinde tributo a una de las trayectorias literarias más lúcidas de las letras contemporáneas.
La ceremonia propició un reencuentro cargado de afecto y sintonía personal: hacía exactamente 18 años que el monarca español (entonces príncipe de Asturias) coincidió con la autora en Oviedo para hacerle entrega del Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2008. En esta ocasión, en suelo canadiense y con una atmósfera de profunda cercanía —ejemplificada en un paseo del brazo por los jardines del campus universitario antes del protocolo—, el jefe del Estado español glosó la figura de la autora de El cuento de la criada, definiéndola como una "brillante novelista, intelectual comprometida y, por supuesto, poeta", cuya obra actúa como un espejo ético de las problemáticas globales.
El valor de la literatura frente a los tiempos oscuros
Tanto las palabras del monarca como el discurso de aceptación de la galardonada pivotaron sobre la vigencia de la palabra escrita y las humanidades como una herramienta indispensable frente al actual clima de polarización internacional:
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Una guía para comprender la realidad: En su intervención, Felipe VI expresó una profunda gratitud hacia la escritora de 86 años por sus aportaciones intelectuales, destacando que el premio simboliza un reconocimiento colectivo "por enseñarnos a leer mejor: a leer nuestro tiempo, a leer nuestras sociedades y a leernos a nosotros mismos".
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"Poesía en tiempos duros": Bajo este revelador título, Atwood estructuró un discurso de marcado calado político, donde alertó sobre los peligros que acechan a las libertades civiles. La autora agradeció el respaldo de las instituciones españolas en un momento en el que "los vínculos y amistades internacionales son cada vez más importantes para quienes tenemos la fortuna de seguir viviendo en democracias".
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El primer objetivo de los autócratas: Con su habitual ironía y lucidez, la intelectual recordó que, históricamente, cuando los regímenes políticos cambian de forma violenta hacia el autoritarismo, "los poetas han estado entre los primeros en ser silenciados, porque podían decir lo prohibido de forma convincente, y eso resulta amenazante para los autócratas".
Un puente cultural impulsado desde España
El Premio Internacional Joan Margarit es un esfuerzo conjunto promovido por el Instituto Cervantes (cuyo director, Luis García Montero, estuvo presente en el acto), la editorial La Cama Sol y los propios familiares del autor catalán fallecido en 2021. El jurado de esta tercera edición decidió otorgar el galardón a Atwood por unanimidad, reconociendo el indiscutible valor de una producción poética que dialoga de forma descarnada y honesta con causas estructurales de la modernidad.
El legado vivo de Joan Margarit: Durante la emotiva velada —que incluyó un intermedio musical a cargo de un cuarteto de la Toronto Symphony Orchestra interpretando piezas de Joaquín Turina—, Atwood quiso rendir homenaje al propio Margarit (Premio Cervantes 2019), preguntándose en voz alta "qué habría dicho el poeta catalán sobre el convulso estado del mundo si estuviera hoy aquí". La autora concluyó reivindicando la dimensión esperanzadora de la creación lírica: "Todo poema es un acto de esperanza por parte del autor, sea cual sea su contenido. Espero que llegue al mundo y alcance a quien lo necesite".

