Tragedia laboral en el sudeste asiático: Mueren 14 trabajadores de la confección en dos choques viales en Camboya
Una profunda conmoción sacude al sector industrial en el sudeste asiático tras registrarse una doble tragedia en las carreteras. Las autoridades policiales confirmaron que al menos 14 trabajadores de la confección perdieron la vida en dos aparatosos choques viales en Camboya, ocurridos de manera casi simultánea en diferentes provincias del país. Los siniestros, que además dejaron un saldo de decenas de obreros heridos en estado de gravedad, vuelven a encender las alarmas internacionales sobre las precarias y peligrosas condiciones de transporte que enfrentan diariamente los empleados de la industria textil en esa nación.
El primer y más grave de los accidentes viales se registró en la provincia oriental de Kampong Cham, cuando un camión de carga pesada que transportaba de manera informal a más de cincuenta operarios hacia su jornada laboral colisionó de frente contra un autobús interprovincial. De acuerdo con los reportes de los equipos de rescate y emergencia, la violencia del impacto provocó la muerte instantánea de 11 trabajadores, mientras que las personas sobrevivientes tuvieron que ser trasladadas de urgencia a hospitales regionales utilizando vehículos particulares ante la escasez de ambulancias en la zona.
Pocas horas después, un segundo siniestro vial con características similares se reportó en la provincia vecina de Prey Veng. En este caso, el conductor de una camioneta modificada para el traslado masivo de personal perdió el control del vehículo tras el reventón de un neumático, provocando un vuelco que dejó un saldo de tres costureras fallecidas y más de quince heridos. Sindicatos y organizaciones de derechos laborales independientes denunciaron de inmediato que la sobrecarga de pasajeros y el exceso de velocidad en vías secundarias sin pavimentar son prácticas recurrentes debido a la falta de controles estatales estrictos.
La industria de la confección es el principal motor económico de Camboya, empleando a cerca de un millón de personas —en su gran mayoría mujeres jóvenes— que confeccionan prendas para grandes corporaciones y marcas de moda globales de potencias occidentales. Con esta nueva tragedia que enluta al sector manufacturero, los colectivos obreros exigen que las multinacionales asuman la responsabilidad legal por la seguridad de sus cadenas de suministro, obligando a las fábricas locales a financiar sistemas de transporte dignos y seguros que pongan fin al uso de camiones de carga peligrosos para el traslado humano.

