Luz al final del túnel: Washington y Teherán sugieren la inminencia de un pacto marco para frenar la guerra
El conflicto armado que ha mantenido en vilo al Medio Oriente y a los mercados globales podría estar viviendo sus últimas horas de hostilidad directa. Altas esferas gubernamentales de Washington y Teherán confirmaron que Estados Unidos e Irán se encuentran más cerca que nunca de alcanzar un acuerdo preliminar que ponga fin a las acciones bélicas. El avance diplomático se produce tras una intensa jornada de mediación internacional liderada por el jefe del ejército de Pakistán, quien abandonó la capital iraní tras dos días de reuniones de alto nivel encaminadas a destrabar los puntos más críticos del litigio.
El eje de las negociaciones actuales gira en torno a un borrador definitivo que busca establecer una hoja de ruta predecible. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmail Baqai, reconoció en la televisión estatal que ambas potencias trabajan en un memorando de entendimiento marco de 14 cláusulas, describiendo la situación como una clara "tendencia hacia un acercamiento". El plan sobre la mesa contempla medidas recíprocas inmediatas: el compromiso de Teherán de detener sus ofensivas con drones y misiles, y el levantamiento de las restricciones mutuas al tránsito comercial en el estratégico estrecho de Ormuz, a cambio del desbloqueo de fondos financieros iraníes congelados en el exterior.
A pesar de la innegable proximidad de un anuncio oficial, el tramo final del diálogo se desarrolla bajo una atmósfera de extrema cautela y veladas advertencias militares. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, se mostró optimista desde Nueva Delhi al señalar que Washington espera "buenas noticias" en los próximos días, aunque aclaró de inmediato que el presidente Donald Trump no ha descartado reanudar las incursiones armadas si el pacto colapsa. La contraparte iraní adoptó una postura igualmente firme; el negociador jefe, Mohamad Baqer Qalibaf, advirtió que sus fuerzas armadas darán una respuesta "aplastante" si la Casa Blanca intenta sabotear el proceso con exigencias excesivas de última hora.
El gran escollo que aún frena la firma del acuerdo definitivo radica en las profundas discrepancias sobre el programa atómico de la República Islámica, donde Estados Unidos presiona por una moratoria prolongada al enriquecimiento de uranio. Mientras Trump insiste en que Irán está acorralado y frente a la amenaza de "un golpe como ningún país ha sufrido antes" si rechaza la propuesta, los sectores más conservadores de Teherán se resisten a ceder soberanía tecnológica bajo coacción. Con las delegaciones afinando la redacción del texto en las próximas horas, la comunidad internacional aguarda con expectación un desenlace que determine si prevalece la salida negociada o si la región se encamina hacia una nueva fase de confrontación abierta.

