¡Tensión máxima en el Mar Negro! Cazas rusos interceptan "peligrosamente" a un avión militar británico a solo seis metros de distancia
El espacio aéreo internacional sobre el Mar Negro se ha convertido en el escenario de uno de los incidentes militares más graves de los últimos años entre la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la Federación de Rusia. El Ministerio de Defensa del Reino Unido denunció formalmente una maniobra "temeraria, repetida y extremadamente peligrosa" perpetrada por dos aviones de combate rusos contra una aeronave de reconocimiento desarmada de la Real Fuerza Aérea británica (RAF). El careo entre ambas potencias nucleares, que se mantuvo en estricto secreto operativo durante varias semanas, ha encendido las alarmas en las cancillerías occidentales por el riesgo latente de una escalada armada accidental en las fronteras de Europa oriental.
La aeronave hostigada es un colosal avión de vigilancia electrónica y recopilación de inteligencia de tipo Boeing RC-135 Rivet Joint, el cual se encontraba ejecutando un vuelo rutinario de patrullaje en apoyo a las misiones de monitorización del flanco oriental de la Alianza Atlántica. Al tratarse de una plataforma puramente de reconocimiento y desprovista de sistemas de armamento defensivo, la tripulación británica se vio completamente sorprendida por la agresiva aparición de la aviación rusa. De acuerdo con los registros oficiales de telemetría y los videos liberados por el Pentágono británico, los cazas interceptores operaron con un desprecio absoluto por los protocolos internacionales de navegación aérea segura.
El hostigamiento militar se ejecutó en dos fases coordinadas por los pilotos de Moscú utilizando aviones de superioridad aérea de última generación. En primer lugar, un caza pesado de tipo Sukhoi Su-35 realizó una aproximación tan cerrada al ala del Rivet Joint que las turbulencias y el rebufo de sus motores terminaron por desactivar automáticamente el sistema de piloto automático de la aeronave británica, obligando a los tripulantes a tomar los mandos manuales de emergencia. Simultáneamente, una segunda unidad de combate, un interceptor Sukhoi Su-27, ejecutó hasta seis pasadas consecutivas cortando la línea de vuelo del avión de la RAF, llegando a posicionarse a una distancia milimétrica de tan solo seis metros (19 pies) de la punta del morro del aparato espía.
La respuesta diplomática de Londres no se ha hecho esperar ante lo que consideran la provocación aérea más severa registrada desde el año 2022, cuando un misil ruso fue disparado accidentalmente cerca de otra aeronave británica en la misma zona. Altos representantes del Ministerio de Defensa y del Ministerio de Asuntos Exteriores se presentaron formalmente en la embajada de la Federación de Rusia en la capital británica para entregar una dura declaración de condena (démarche) contra el comportamiento "inaceptable y antiprofesional" de sus pilotos. El secretario de Defensa británico, John Healey, aplaudió la sangre fría y el extraordinario profesionalismo de los aviadores de la RAF, advirtiendo con firmeza que estos actos de intimidación no disuadirán al Reino Unido de seguir defendiendo los intereses estratégicos de sus aliados frente a las agresiones externas.
Este peligroso incidente en las alturas se produce en un contexto de mínimos históricos en las relaciones bilaterales, exacerbado por la reciente interceptación en aguas del Atlántico Norte de tres submarinos rusos involucrados en misiones encubiertas de mapeo de cables de comunicación submarinos. Analistas del sector de la defensa coinciden en que el Mar Negro se ha consolidado como una olla de presión donde cualquier error de cálculo a velocidades supersónicas podría desencadenar consecuencias geopolíticas irreversibles. Mientras Moscú justifica estas maniobras catalogando los vuelos de la OTAN cerca de sus fronteras como una provocación directa, la Alianza Atlántica refuerza sus sistemas de alerta temprana, consciente de que la seguridad del espacio aéreo global pende de un hilo cada vez más delgado.

