El adiós a la "madre de Venezuela" que buscó hasta el cansancio a su hijo muerto bajo custodia
La sociedad civil y los colectivos de derechos humanos en Venezuela han despedido con profunda consternación a Carmen Teresa Navas, una mujer de 81 años que se había convertido en el máximo "símbolo de la resistencia" y en el rostro de las familias de los presos políticos en el país sudamericano. El fallecimiento de la octogenaria tuvo lugar en Caracas, apenas unos días después de recibir la trágica confirmación oficial de que su hijo, el comerciante Víctor Hugo Quero Navas, había muerto bajo custodia del Estado muchos meses antes de lo admitido.
El doloroso peregrinar de Carmen Navas se extendió por más de un año, un periodo durante el cual recorrió de manera incansable cárceles, tribunales y hospitales exigiendo información sobre el paradero de su hijo, quien había sido arrestado por motivos políticos y cuya desaparición forzada fue denunciada de forma reiterada. La indignación colectiva estalló cuando las autoridades finalmente reconocieron que el detenido había fallecido en julio de 2025 y que fue sepultado en una fosa sin haber notificado a sus allegados, obligando a la anciana madre a mantener una búsqueda infructuosa a sabiendas de su deceso.
El sepelio de Navas en este año 2026 se transformó en un acto de masivo reclamo social, donde activistas de organizaciones no gubernamentales y ciudadanos la calificaron unánimemente como la "madre de toda Venezuela". Mientras el entorno familiar y diversas plataformas políticas denuncian el ensañamiento institucional y la opacidad del sistema penitenciario como los detonantes que minaron la salud de la dama, los organismos de derechos humanos exigen una investigación forense e independiente para esclarecer las causas de ambas muertes y frenar la impunidad en los casos de detenciones arbitrarias.

